miércoles, 16 de julio de 2014

Dolor Cervical

Generalmente a muchos traumatólogos esta patología les incomoda, quizá porque a pesar de poder realizar un diagnóstico relativamente sencillo, las opciones de tratamiento a veces no son todo lo satisfactorias que uno desea debido a las circunstancias que rodean el problema.



Anatomía básica

La columna cervical tiene 7 vértebras, con sus discos intervertebrales (inexistentes entre el occipital-C1 y entre C1-C2), sus ligamentos correspondientes, sus articulaciones, su sistema de raíces nerviosas y la médula.
Es importante comenzar diciendo qué es lo que realmente duele. Pues bien, duele la raíz nerviosa por compresión o isquemia, los ligamentos, la musculatura, que se contractura ante la presencia de alteraciones, pero sobre todo duelen las articulaciones interapofisarias que son el origen del dolor cervical en un  25-75% de los casos. El disco no duele, no tiene terminaciones nerviosas, pero indirectamente lo hace por compresión nerviosa y la inestabilidad que provoca.

Es importante comprender la historia natural de esta enfermedad. Los discos intervertebrales a partir de la 4ª década de la vida van alterando sus propiedades, se deshidratan y su núcleo se va extruyendo. De ahí que se formen protrusiones del disco (a veces hernias) y pérdida de altura, que producen pequeñas microinestabilidades que dañan ligamentos y articulaciones. El hueso reaccionará produciendo osteofitos, que no son más que un intento de estabilizar lo dañado, o sea generar más rigidez para evitar movimiento y por lo tanto, evitar el dolor. Y la musculatura se contractura en un intento de colaborar en dicha estabilización con lo cual la columna “se rectifica”. Se van afectando todas estas estructuras que generan dolor. El problema es que no se sabe exactamente cuándo empiezan a doler. A veces muchos traumatismos menores como un latigazo cervical lo desencadenan en columnas que ya sufrían “en silencio”. Otras veces, la mayoría, es un proceso degenerativo puro.

Causas frecuentes

Una causa común del dolor cervical es la tensión o distensión muscular y, por lo general, las actividades diarias son las responsables. Tales actividades abarcan:

·      Agacharse sobre un escritorio durante horas.
·      Tener una mala postura mientras se ve televisión o al leer.
·      Colocar el monitor de la computadora demasiado alto o demasiado bajo.
·      Dormir en una posición incómoda.
·      Torcer y girar el cuello bruscamente mientras hace ejercicio. 

Otras causas: artrosis, fibromialgia, traumatismos, infecciones, tumores (raros), fracturas, hernias de disco, etc.



Síntomas

-       Dolor con el movimiento
-       Contracturas
-       Crujidos
-       Dolor de cabeza
-       Mareos por la contracción de vasos sanguíneos que corren hacia la cabeza por el sistema vertebral
-       Síntomas neurológicos por irritación de las raíces nerviosas que van hacia el hombro, brazo y mano.
-       La forma más grave es la afectación de la médula cervical en casos avanzados (mielopatía), con una sintomatología muy variada, como por ejemplo, alteración de la marcha.

Diagnóstico

Las pruebas diagnósticas como las Rx, o una RNM (resonancia magnética) son útiles para establecer un diagnóstico y una gradación del problema. Y es importante dejar que sea el traumatólogo quien las interprete, porque las manifestaciones radiológicas no se corresponden con la sintomatología en muchos casos. De hecho hasta en un 95% de las personas mayores de 65 años hay alteraciones en las imágenes y son asintomáticas.



Es muy importante enfocar el problema en el contexto particular de cada paciente. Esto es debido a que tiene incidencia el estilo de vida, las tensiones, la actividad laboral, etc.. Un antiinflamatorio o un relajante muscular  sólo es una parte del tratamiento.

Cuidado!!! Con las patologías de columna, siendo muy frecuentes, hay un montón de engaño terapéutico, como en todos los problemas crónicos y difíciles de resolver de un día para otro: máquinas extrañas, masajes exóticos, camillas especiales ultrasofisticadas, ozonoterapia, y demás pociones mágicas…

Como consejo, se recomienda buscar profesionales bien formados. Sin duda, la terapia física rehabilitadora, fisioterapia y especialmente el deporte de tonificación son claves en el manejo de esta enfermedad a corto y largo plazo combinados con el tratamiento médico. Lo difícil, es alentar al paciente para cambiar sus hábitos de vida. Y no es igual el hábito deportivo de una persona de 40 años que el de una de 75. Pero siempre hay algo que hacer, como reforzar los músculos.
El tratamiento quirúrgico solo es necesario en casos muy limitados, y que un problema que se genera durante muchos años no se resuelve en una semana.


Es imprescindible acudir al traumatólogo. Un buen diagnóstico precede a un buen tratamiento.

Hasta la próxima.

Dr. Leandro Nuñez

No hay comentarios:

Publicar un comentario