miércoles, 16 de julio de 2014

Epicondilitis o Codo de Tenista

La epicondilitis, también conocida como codo de tenista, es una lesión bastante común causada por un sobreuso excesivo o sobrecarga del codo. Recibe su nombre debido a que los jugadores de tenis son particularmente propensos a esta lesión. Pero muchas otras actividades físicas, incluyendo el tenis, paddle, hockey, handball, básquetbol, bicicleta, uso de una máquina elíptica, etc., pueden causar o agravar la epicondilitis. Todo aquello que conlleva uso repetido del miembro superior puede causarlo, sea con deporte o no.



La epicondilitis es una enfermedad o lesión caracterizada por dolor en la cara externa del codo, en la región del epicóndilo. Está provocada por movimientos repetitivos de extensión de la muñeca y supinación del antebrazo, lo que ocasiona microrroturas fibrilares y reparación inadecuada a nivel de los tendones de los músculos que se insertan en la región del epicóndilo, principalmente del tendón del músculo extensor radial corto del carpo. Hay que diferenciarla de la epitrocleítis, también llamada epicondilitis medial o codo de golfista, en la que el dolor se localiza en la porción interna del codo.


Causas

La epicondilitis es causada por la contracción de los músculos del antebrazo en repetidas ocasiones, un movimiento que se puede realizar en muchos deportes y en numerosas situaciones de la vida diaria. Es una patología muy relacionada también con profesiones que requieran este movimiento, así es en pintores, plomeros, mecánicos, administrativos, personal sanitario, etc.
Las personas que manipulan herramientas de más de 1 kg de peso o de cargas de 20 kg o más al menos diez veces al día o cualquier profesión asociada a movimientos repetidos de extensión y giros de la muñeca están expuestas a esta dolencia.
En los deportes de raqueta algunos errores técnicos pueden contribuir al daño de la musculatura: realizar el golpe de revés con el codo flexionado, colocarse de frente y no de lado, tener una raqueta de un peso, diámetro de empuñadura o tensión del cordaje, inadecuado.
Es infrecuente, pero esta lesión también puede debutar como consecuencia de traumatismos provocados por accidentes como un golpe o una caída.


Síntomas

El dolor en el codo es una de las primeras señales indicadoras de una epicondilitis. Suele ser un dolor fuerte y agudo que generalmente empeora con el tiempo y se extenderá a lo largo del brazo desde el codo hasta la muñeca. En muchos casos, el dolor se intensifica cuando se realiza el gesto de “agarre”, como cuando se abre una puerta o darle la mano a alguien, elevar una silla, abrir un frasco. También suele asociarse la pérdida de fuerza al sujetar objetos, unido al dolor descrito.


Tratamiento

Hasta aproximadamente el 95% de las personas con epicondilitis pueden ser  tratadas sin necesidad de cirugía. Lo primordial es darle reposo al brazo. Todas aquellas maniobras o deportes que provoquen dolor deberán evitarse durante el período que demande la curación.

Pueden requerirse durante algún período medicamentos para reducir el dolor, aplicar frío después de actividades que lo desencadenan y calor en época subaguda o cronicidad. También ortesis tipo cinchas del codo colocados 2-3 cm distales al punto doloroso ayudan para realizar tareas y descargar el punto doloroso. 



Todo esto acompañado de fisioterapia (ultrasonido, electroterapia, láser, técnicas de masaje, realización de ciertos ejercicios) para ayudar a recuperar la fuerza del brazo puede lograr que pasados unos meses se recupere.

En ocasiones, la infiltración o inyección local de corticoides asociados o no a un anestésico local pueden resolver los episodios de dolor durante semanas o meses, en ocasiones se realizan 3 infiltraciones sucesivas con intervalos de una semana entre ellas. Existe un pequeño riesgo de rotura local de la inserción del tendón y del propio tendón. Este riesgo aumenta en función del número de infiltraciones. 
En la actualidad las infiltraciones con PLASMA RICO EN FACTORES DE CRECIMIENTO están dando buenos resultados en el tratamiento de esta patología, buscando regenerar las fibras dañadas.


Cirugía

Son pocos los casos que terminan en cirugía pero si todo lo anteriormente expuesto como tratamiento no lleva a la mejoría tras aproximadamente 9-12 meses, el único remedio puede ser la cirugía para tratar la patología.
En general, se puede empezar a usar el brazo con normalidad alrededor de cuatro a seis meses después de la cirugía.

Nuestra recomendación, teniendo en cuenta que la mayoría de los pacientes son deportistas, es realizar terapia física y 3 aplicaciones de plasma rico en plaquetas.




Hasta la próxima.

Dr. Leandro Nuñez

www.caderacirugia.com.ar

https://www.facebook.com/drleandronunez

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