sábado, 31 de mayo de 2014

Anestesia empleada en cirugía de cadera

Una de las mayores inquietudes de los pacientes candidatos a realizarse una cirugía de cadera es la anestesia que se va a utilizar. Hay pacientes que sienten pánico a la anestesia, haciendo honor al mito instalado de hace varios años, temiendo “no despertarse”. Nada más alejado de la realidad. Actualmente es un procedimiento seguro y con muy bajo riesgo.

Para el reemplazo de cadera pueden utilizarse 2 tipos de anestesia: raquídea (o espinal) y general. En la inmensa mayoría se tiene preferencia por la anestesia raquídea. Este método es rápido y simple de realizar. Consiste en inyectar una solución anestésica a nivel de la columna vertebral, para que actúe directamente sobre los nervios de la médula espinal. Ejerce efecto anestésico de la cintura hacia abajo. Ha demostrado tener muchas ventajas con respecto a la anestesia general para este tipo de cirugía, ya que está asociada a menor sangrado tanto intra como postoperatorio, menor tasa de complicaciones como trombosis y ayuda a controlar mejor el dolor en el postoperatorio inmediato por 2 a 3 horas. Además, como es una anestesia limitada a una región, el resto de las funciones corporales prácticamente no se altera. Esto es muy conveniente en los pacientes que padecen de enfermedades delicadas, como hipertensión, diabetes o problemas pulmonares. El paciente incluso puede permanecer despierto, aunque es preferible acompañar el procedimiento con una sedación (no es muy lindo que el paciente escuche qué hizo el cirujano durante el fin de semana, o que escuche algunos improperios).





















La anestesia general consiste en exponer al paciente a un medicamento anestésico, ya sea aplicado en la vena o inhalado, con el fin de provocar un efecto anestésico en todo el cuerpo. Con esta anestesia, el paciente permanecerá inconsciente durante la operación. Es una anestesia mucho más compleja y delicada. Frecuentemente, con el fin de que los pulmones reciban el oxígeno suficiente durante el acto quirúrgico, el anestesiólogo introducirá una sonda o tubo por la boca o la nariz hasta la parte superior del aparato respiratorio. Este procedimiento se realiza una vez que el paciente está dormido y se retira antes que se despierte.














El encargado y responsable del control del paciente es el anestesiólogo quien con su presencia permanente y con la ayuda de equipos denominados "monitores" brindarán una gran seguridad durante toda la operación. Estos monitores van desde un simple aparato para medir la presión arterial pasando por el registro continuo de los latidos cardíacos hasta llegar a equipos más sofisticados que miden el oxígeno y anhídrido carbónico de la sangre sin necesidad de agredir o punzar una arteria.

































Hasta la próxima.

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